Relato de testimonio:
Mi nombre es Raidel, tengo 46 años de edad. Mi proceso de sobriedad empezó el 5 de septiembre de 2012. Fui admitido en el centro de tratamiento de Oceánica el 9 de septiembre de 2012, gracias a Dios nunca he tenido una recaída, y lo que es aún más maravilloso la obsesión de usar alcohol, drogas o cualquier sustancia que pueda alterar mi mente se me ha sido removida desde entonces, y eso es un milagro.

Antes de ingresar en Oceánica, para ser más específico, entre los años 2007-2012 tuve varios intentos fallidos de dejar de consumir, asistí a algunas reuniones de Narcóticos Anónimos e hice el intento de trabajar los 12 Pasos de AA, recurrí a la medicina alternativa usando suplementos de medicina oriental, acupuntura y masajes, leí varios libros de cómo vivir sin drogas, recuerdo que en una ocasión, casi me inventé mi propio programa de recuperación, pero nunca logré llegar ni a los 90 días de abstinencia. La obsesión siempre regresaba y volvía a caer en las garras de la enfermedad, en mi caso es el alcoholismo y adicción a sustancias.

Mis razones para ingresar a tratamiento fue mi motivación personal, ayudada en gran parte por el apoyo de amigos, y aunque en aquel momento no lo veía de ésta forma, hoy sé, sin lugar a dudas, que Dios puso su mano. A mi fondo de sufrimiento yo le llamo “la encrucijada”, yo sabía que no podía seguir consumiendo, pero no sabía y no podía parar. También sabía que me estaba muriendo, literalmente, y aun así no tenía el valor para terminar con todo. Mi fondo fue la bancarrota espiritual y una desmoralización completa. Consecuencias y/o ejemplos de insano juicio, tengo varios, solo les voy a decir que por llevar un “estilo de muerte”, porque no se le puede llamar estilo de vida, y por no respetar a los demás ni a mí mismo, en el año 2001 contraje el virus del VIH, eso no me detuvo pues continúe por muchos y muchos años haciendo las mismas estupideces esperando resultados diferentes, y lo que yo considero más insano, aun a sabiendas de que los resultados eran nocivos continué manipulando, mintiendo y llevando una doble vida que solo me trajo relaciones superficiales, dolor familiar, noches sin dormir, días interminables, cansancio crónico, dinero malgastado, enfermedad y más y más dolor.

Posiblemente, tu ego y tu enfermedad, te estén diciendo en este mismo instante que estas cosas no te van a suceder a ti, NO TE DEJES ENGAÑAR!!!

Mi tratamiento primario en Oceánica fue de 45 días. Mi experiencia en el centro, fue algo que no esperaba y que no he vuelto ha experimentar jamás. Llegue a Oceánica con una maleta llena de arrogancia y falsas expectativas, esperaba que allí se encargaran de que yo no usara más drogas y alcohol, porque yo pensaba que ese era mi único problema. Para mi sorpresa y beneficio, me encontré un centro con instalaciones preciosas, una comida riquísima y más aún, un personal además de altamente calificado y responsable, muy compasivo.

Mientras estuve allí pude apreciar que cada sugerencia, cada material, cada ejercicio (por simple o incluso irritante que pueda parecer) es necesario. Por primera vez en mi vida escuché el término “defectos de carácter”. Por primera vez en mi vida se me enseñó a mirar y buscar dentro de mí, a estar en contacto con mis sentimientos, a documentarlo, y más aún, fui provisto, de un ambiente seguro e íntimo, para compartir lo que fui encontrando dentro de mí. Fui provisto de un escenario firme para ensayar quien realmente podía ser Raidel. Se me enseñó a orar y meditar, escuché términos como empatía, compasión y perdón. Lloré mucho, pero lloré con propósito, porque mi estancia en Oceánica fue una estancia de transición, la transición del dolor, de la ignorancia y de los resentimientos al perdón; a madurar emocionalmente y más aún el crecimiento espiritual.

Las recomendaciones terapéuticas fueron y siguen siendo aún herramientas invaluables de adaptación y crecimiento en mi nueva vida. Continué mis terapias de grupo semanalmente vía internet (Cuidado Continuo Virtual), regresé a mi semana de reforzamiento, en mi ciudad encontré un terapeuta especializado en recuperación y estuve con seguimiento por todo un año, me incorporé a grupo desde que llegué a mi ciudad, encontré padrino y con él estudio la literatura de AA, la cual incluye los pasos de recuperación, los principios espirituales de los pasos de AA, y desde entonces se han convertido para mí, en un manual de vida. Actualmente, asisto a reuniones 5-7 veces por semana, soy coordinador de una junta en un centro de tratamiento en la ciudad donde vivo, apadrino a otros que como yo necesitan ayuda, comparto en tribuna regularmente, hago café, participo en círculos de estudio de literatura, y también estoy involucrado en proyectos de servicio en la comunidad donde vivo, que aunque no están directamente asociados a programas de recuperación, muchos de los beneficiarios son alcohólicos y adictos, que desafortunadamente, no han encontrado el camino a la libertad del alcohol y las drogas.

De los resultados y beneficios que he recibido no voy a hablar mucho, porque cuando yo fui para Oceánica, yo no tenía ni la menor idea de lo que la recuperación, la vida y Dios me tenían esperando. Si quiero que sepan, que yo llegué a Oceánica con un hueco en el centro de mi pecho, que dolía; que no importaba cuan profundo respirara, nunca lo podía llenar, les cuento que ese vacío ahora está lleno. Llegué a Oceánica con muchos miedos, resentimientos, dudas y preguntas, he encontrado Fe, he encontrado perdón, crecimiento, he encontrado respuestas y alternativas. Llegué a Oceánica un siendo un niño perdido que tenía miedo hasta de su misma imagen, he ido poco a poco, UN DIA A LA VEZ, encontrando a un hombre a quien he ido aceptando por lo que es, y respetando lo que quiere ser. Yo andaba siempre por la línea rápida de la carretera, hoy mi vida es simple, pero plena. Soy un cliente 100% satisfecho de Oceánica, de mi padrino, del programa de Alcohólicos Anónimos y, especialmente de Dios. Todo el personal de Oceánica y cada uno de sus trabajadores, muchos nombres me vienen a mi mente ahora, ustedes saben quiénes son, todos están en mis oraciones, y cada uno tiene un lugar en mi corazón.

ANIMO!!!